Las máquinas retractiladoras, un elemento clave en el embalaje industrial

El sector industrial ha sido, sin lugar a dudas, uno de los motores que ha permitido el increíble crecimiento que ha experimentado la humanidad en los dos últimos siglos, lo que ha provocado un auge en el mercado internacional, avivado por la globalización del mismo y el aumento de la capacidad adquisitiva del ciudadano medio.

Ese mismo crecimiento ha hecho que la demanda de todo tipo de artículos haya subido de manera imparable, obligando esto a su vez al mercado a evolucionar en sus métodos de producción, siendo cada vez más eficientes y veloces.

La automatización y la producción masiva logra satisfacer dicha demanda, pero ello ha obligado a que las empresas busquen distintas soluciones para lograr una producción y un embalaje rápido y seguro, que mejore su eficiencia sin dejar de cuidar la mercancía.

Una de estas soluciones, que compete al embalaje final de la mercadería, son las máquinas retractiladoras. Estas son herramientas con las que se envasan los productos al final de una producción en línea, un elemento clave del embalaje. Se valen de un film termoplástico para envolver el producto, quedando este protegido contra los distintos agentes externos que lo puedan dañar o manipular.

Las máquinas retractiladoras protegen al producto final de la contaminación de agentes externos

Se trata de una de las herramientas más usadas en el sector industrial y las fábricas y empresas que lo componen, debido a su alta eficiencia y magníficas prestaciones.

Las máquinas retractiladoras, una vez envuelto el producto en dicho film retráctil, sellan los extremos abiertos en él usando calor a través de un sellador térmico.

Una vez realizado dicho proceso, el producto ya envuelto se pasa por una campana de calor o un túnel de retracción, dependiendo de si el proceso es manual o automático, que usa ese calor para que el plástico que recubre dicho producto se contraiga, eliminando espacio entre el producto y él y encapsulando así el artículo, quedando poco más que una fina película de plástico, completamente adherida.

Las máquinas retractiladoras son, por lo tanto, una parte esencial del proceso de embalaje, protegiendo el producto de agentes intrusivos como polvo, suciedad o agua, y evitando además la manipulación externa por parte de terceros, asegurando por lo tanto que el producto llegue al cliente exactamente como ha sido fabricado.

Ello ayuda, entre otras cosas, a que la homogeneidad de los productos creados sea la adecuada, evitando imitaciones y falsificaciones y a su vez un agravio comparativo entre los clientes, pues nos aseguramos de que cada uno reciba un producto exactamente idéntico.

Las máquinas retractiladoras se tratan, sin duda, de un paso más en el cambiante y evolucionado mundo de la producción y embalaje de mercaderías, cada vez más eficiente y productivo.

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